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Tres días en Madrid

Día 2 Paseo por el centro

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Calzado cómodo)

A las 09:30 dejamos el hotel para ir a desayunar churros con chocolate a la cafetería Rocablanca. ¡Hay algo más castizo! Saliendo del hostal, sube la calle Fuencarral a mano derecha y en la acera de la izquierda, antes de llegar a la plaza de Barceló verás la churrería.

Con el estómago lleno nos preparamos para una jornada maratoniana. Primero bajaremos la calle Fuencarral sin entretenernos en las tiendas porque dedicaremos una tarde a visitarlas.

Al llegar a Gran Vía giramos a la izquierda, dirección al Gula Gula, y bajamos por la calle Alcalá hasta la Fuente de La Cibeles.

A mano derecha vemos el Banco de España, y enfrente tenemos a la derecha el edificio del Palacio de Comunicaciones y a la izquierda la Casa de América, edificio que también se conoce como el Palacio de Linares y del que se dice hay espíritus.

Cruzamos y continuamos subiendo por la calle Alcalá hasta llegar a la célebre puerta de Alcalá. De ahí cruzamos a la derecha y entramos en El parque del Retiro.

Después de dar un paseo por el Retiro salimos por la puerta que queda a la altura del Museo del Prado para visitar el Jardín Botánico donde, entre otras especies, podremos ver plantas carnívoras y tropicales.

Saliendo, a mano izquierda, enfilamos el paseo del Prado para pasar por la puerta del Museo del Prado y entrar a alguna exposición en el caso de estar interesados. A la altura de la glorieta de Neptuno (a la que los aficionados del atlético de Madrid acuden a celebrar los éxitos de su equipo), podemos ver a un lado el mítico hotel Palace, y al otro el legendario hotel Ritz, referentes del lujo y del glamour de Madrid.

Tomamos la carrera de San Jerónimo hacia arriba hasta llegar al Congreso de los Diputados. Entre semana, hay determinados días en los que se puede visitar el hemiciclo y se pueden ver, por ejemplo, las marcas de los disparos realizados por Tejero el 23 de febrero de 1981, durante el intento del golpe de estado. Como curiosidad señalar que los leones de la escalera de la entrada están realizados con bronce fundido procedente de los cañones tomados al enemigo en la guerra de África en 1860.

Si seguimos hacia arriba llegamos hasta la calle del Príncipe y la plaza de Canalejas. Haced una parada en el número 6 donde encontraréis la tienda La Violeta, donde podréis comprar los típicos caramelos de violetas e incluso flores de violeta escarchadas, eso sí, estas últimas están por las nubes.

Después de endulzarnos continuamos en dirección a la Puerta del Sol donde tenemos que ver el Kilómetro Cero, punto a partir del cual se miden el resto de distancias del país. El punto se encuentra frente al edificio de la comunidad, a unos cinco metros de la salida de metro de Sol dirección a la calle Arenal. También en este punto, junto a la puerta de la sede de la comunidad, se encuentra un letrero en el que se homenajea a los caídos en los levantamientos del 2 de Mayo de 1808 contra las tropas francesas.

Por supuesto hay que fijarse en el reloj desde el que miles de personas despiden el año cada 31 de diciembre, y en el cartel de Tío Pepe que lleva toda la vida presidiendo la zona. Si cruzamos en dirección a la calle del Carmen nos podremos fotografiar con el Oso y el Madroño. MUCHO OJO CON LOS BOLSOS Y CARTERAS EN ESTA ZONA.

Desde el Oso y el Madroño seguimos andando hacia la derecha para llegar a la calle Preciados, emblema de las compras en Madrid. Más tarde la recorreremos completamente, pero ahora solo nos vamos a adentrar hasta llegar a la puerta del Corte Inglés para girar la primera calle a la izquierda, la calle Tetuán. Allí está Casa Labra. Será muy fácil encontrarla porque siempre hay colas de gente a sus puertas, sobre todo a la hora del aperitivo, para tomar un vermouth con croquetas de bacalao.

A modo de curiosidad señalar que en este bar se fundó el PSOE.

Volvemos a la puerta del Sol y cruzamos a la acera de enfrente. Antes tenemos que fijarnos en La Mallorquina, una de las pastelerías con más tradición de Madrid y con unos de los dulces más buenos de la ciudad. A sus puertas nos podremos encontrar a las loteras vendiendo los décimos del gordo de Navidad o del Niño.

Seguimos por la acera contraria de la calle Mayor y enfilamos la calle Postas dirección a la Plaza Mayor. A mano derecha nos encontraremos con el bar Sol-Mayor, donde no podemos pasar de largo sin probar un bocadillo de calamares, una ración de bravas y una clara. Si lo prefieres puedes dejar esta visita para cenar. A mediodía propongo otro plan.

Llegamos a la Plaza Mayor. Si se va en diciembre se puede disfrutar del impresionante mercadillo navideño en el que se pueden encontrar todo tipo de accesorios para montar los nacimientos, artículos de broma, pelucas… Los domingos por la mañana hay un mercado de sellos y numismática bajo los soportales de la plaza. No hay que perderse a los mimos callejeros o los músicos ambulantes, capaces de sacar sonido de unas copas de bohemia o de tocar instrumentos típicos de la lejana china.

En la plaza mayor se encuentra la sede del Patronato de Turismo de Madrid. Es muy recomendable entrar y preguntar por las visitas guiadas que organizan desde este centro. Suelen ser muy baratas y entretenidas. La mejor manera de acercarse a la ciudad.

Tomamos el arco de cuchilleros dirección a Puerta Cerrada y paramos a comernos una ración de patatas bravas en El Madroño. La carta es muy amplia, así que también se puede comer aquí o bien tapear algo para después poner rumbo a otros bares (yo eligiría esta segunda opción).

Dejamos El Madroño y volvemos a la plaza Mayor para seguir por la calle Mayor en dirección contraria a la Puerta del Sol. Bajando la calle nos encontramos, a mano derecha, con la plaza de la Villa, sede anterior del Ayuntamiento y uno de los rincones mejor conservados de la capital. Seguimos hacia abajo por la misma acera y nos encontramos con el Horno de la Santiaguesa, una parada inevitable para los más golosos.

Cruzamos a la acera de enfrente justo en el paso de peatones que hay frente a la pastelería y si seguimos caminando a mano derecha nos encontramos con Casa Ciriaco, un lugar en el que se ha parado el tiempo en el siglo XIX o principios del XX. Este establecimiento figura en la novela Luces de Bohemia de Valle Inclán y fue testigo directo del atentado contra la reina Victoria Eugenia, pero mejor que sean los camareros los que os cuenten las historias mientras tomáis algo en sus mesas de mármol y patas de acero.

Seguimos hacia abajo y en la acera de la izquierda nos encontramos con el Consejo de Estado y la Capitanía General, si cruzamos a esa acera y de ahí hacia abajo y continuamos andando hacia la izquierda caminaremos sobre el puente del viaducto. Como veréis está vallado con unas pantallas transparentes con las que se pretenden evitar las tentaciones suicidas de más de uno.

Volvemos sobre nuestros pasos en dirección a La Almudena y el Palacio Real, pero antes de llegar a ellos entramos en otro bar. Se trata de El Anciano, Rey de los Vinos, otro clásico junto a Casa Ciriaco. En el Anciano hay que probar las torrijas, los pestiños, el Vermouth de Grifo, los boquerones en vinagre, la paella… En fin, que hagáis hueco y descansad porque la tarde se presenta también larga.

Después de comer, cruzamos para visitar La catedral de la Almudena y El Palacio Real. Este último se puede visitar, pero lo dejaremos para otra ocasión ya que requiere de bastante tiempo para ello.

Por la tarde, después de descansar un poco, salimos en dirección a la Plaza de España hasta llegar al teatro Coliseum, ubicado al final de la Gran Vía, para ver el musical La Bella y La Bestia a las 22:00 horas. Antes del musical parar para cenar algo en el Museo del Jamón de la calle San Bernardo o bien en cualquiera de los restaurantes de comida rápida de la zona.

Para llegar al museo del jamón hay que bajar la Gran Vía por la acera de la derecha dirección a la Plaza de España y girar a la derecha cuando lleguemos al cruce con San Bernardo, justo al típico cartel de Schweppes.

OJO: En la taquilla de último minuto puedes comprar las entradas para muchos espectáculos bastante más baratas. Se encuentra en la plaza del Carmen, junto a la calle Preciados, pero también lo puedes consultar por internet. Échale un ojo, a veces resulta muy rentable.

A la salida del musical remontar la Gran Vía hasta la plaza de Callao para tomar la calle Preciados dirección a la Puerta del Sol. Una vez allí girar hacia la izquierda hasta llegar a la calle del Príncipe donde se encuentran Las Cuevas de Sésamo. No hay que perderse la sangría de este local no apto para claustrofóbicos.

Regreso al hostal

 

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