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Japón en tren: 22 días por el país del sol naciente

Madrid-Moscú-Tokyo

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DÍA 1

El viaje a tierras niponas comienza con un repentino cambio de planes a última hora: de comprar el billete de autobús (compañía Daibus, precio por persona menos de 30 euros por trayecto) para Madrid desde Málaga hasta en dos ocasiones, decidimos la mañana de la salida descambiarlos y comprar otros para viajar en tren, AVE , concretamente.

 

Descubrimos que el metro desde la Estación del Sur al aeropuerto de Barajas tardaba casi una hora, y llegábamos con el tiempo demasiado ajustado, así que, decidimos gastarnos 170 euros entre las dos para ir más sobradas. Al final, el vuelo con la compañía rusa Aeroflot se retrasó una hora. (La web es muy mala, los billetes los compramos a través de una agencia de viajes con muchos meses de antelación)

 

Durante la travesía aérea, en la que teníamos tres asientos cada una para dormir estiraditas, hubo turbulencias tan brutales que llegué a pensar que no pisaríamos Japón en la vida… El avión daba saltos y se balanceaba constantemente. Fue realmente angustioso.

 

Luego, en el aeropuerto de Moscú, no pudimos dormir en ningún hotel porque, o estaban fuera del mismo, o el único al que podíamos acceder costaba la friolera de 300 dólares por 6 horas de sueño. Así que pasamos 12 horas metidas en una terminal, la D, buscando un lugar idóneo para dormir un poco y bebiendo cerveza rusa tirada de precio.

 

El trayecto con Aeroflot Moscú-Tokio Narita, fue mejor respecto a las turbulencias y a la comida pero horrible para dormir: un vuelo masificado. Pese a que había en el asiento frontal una pantalla donde ver películas, música, e incluso jugar a juegos, no encontrábamos la postura para descansar. Duró aproximadamente 10 horas, creo, con el cambio de +7 horas de Japón-España. Llegamos cansadas, de día, pero no con la sensación de desorientación propia del jet-lag.

 

En la misma oficina de JR del aeropuerto de Tokio-Narita, canjeamos nuestro Japan Rail Pass, y reservamos todos los trayectos que eran de la línea JR, como los de Yamabiko, Hikari,… todo sin coste alguno y sólo por asegurarnos ir sentadas, pero vamos, en esta época no habría problema ninguno porque los trenes no están para nada colapsados, todo lo contario. La noche de litera de Aomori-Sapporo fue 15.500 Y con el JR Pass… súper caro.

 

Nos movimos en Tokio con la red de JR, a modo de metro o tren de cercanías, para no pagar el billete del underground japonés.

 

Desde el aeropuerto de Narita cogimos el tren hacia Tokio Central Station, y de allí, la línea azul, y una parada hasta el Hotel Horidome Villa, a 10 minutos a pie desde la estación Shin-nihonnbashi. Unos 60 € habitación doble occidental. Pequeña pero limpia y cómoda, con el WC nipón. Tomamos en la misma habitación un té verde. Dormimos y salimos a las 7 p.m. hacia Shibuya.

 

Espectacular la salida a este barrio de neones con su historia del perro Hachiko (can fiel que esperó en esta plaza a su amo durante años tras la muerte de éste) y su favorito y concurrido cruce de peatones, conocido como Scramble Kousaten,… 5 millones de personas al día (aquí varía ligeramente el número, millón arriba, millón abajo).

 

La gente japonesa es bastante amable y siempre quiere ayudar, cada vez que le preguntas, eso sí. Aunque no sepan lo que le estés preguntando por ejemplo, se esfuerzan por entender, te acompañan, preguntan por ti a quien sepa… en fin, un gusto para el turista.

 

Sin embargo, una bailarina francesa que conocimos, nos dijo que, tras 5 semanas en Japón, puede decir que no ayudan en absoluto si no se les ‘pide’ esa ayuda.

 

 

 

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