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10 días por Verona y Venecia

Día 6 Ópera

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La Arena

Hoy nos hemos levantado algo más tarde que estos días atrás. Después de desayunar hemos ido a visitar el teatro romano de Verona, hemos cruzado el puente de piedra y visitado el Duomo y Santa Anastasia.

Hoy hace muchísimo calor, así que hemos hecho una parada junto a la plaza Erbe para tomar algo en la Ostería Le Vecete donde hemos probado otros tipos de vino: el Moscato (blanco y dulce, pero no tanto como los vinos Málaga) y el Bracchetto (vino tinto con sabor a fresas)

 

Volvemos a casa a comer y a descansar porque el calor es demasiado intenso, tanto que ha caído un chaparrón por la tarde impresionante, así que hemos aprovechado para recuperar fuerzas en casa.

 

Por suerte, por la tarde ha parado de llover justo para la hora que empezaba la ópera. Vamos a ver Turandot en La Arena de Verona, toda una experiencia. (27,5 euros por persona) Las entradas se pueden comprar por Internet.

 

 

Frente a la Arena hay un bar en el que hemos comprado los Panzerotti, un pan típico del sur de Italia relleno de tomate y mozzarella que nos llevamos dentro de La Arena para cenar allí antes de que empezara la ópera.

 

Al entrar te entregan unas velas, como las de cumpleaños que ponemos en las tartas habitualmente. Te las dan porque al empezar a anochecer, antes de que empiece la ópera, todo el mundo las enciende y así se iluminan las gradas calentando el ambiente para lo que está por venir.

 

La información que nos facilitaron junto a la vela decía lo siguiente:

 

 

“Cuando el 10 de agosto de 1913, con motivo del centenario del nacimiento de Verdi, se representó Aida en el anfiteatro de la Arena de Verona, se inauguró el teatro lírico al aire libre más grande del mundo.

En La Arena no existía red eléctrica para iluminar el escenario y leer los programas por lo que el público se llevó velas.

De este modo nace la tradición de “La Candeline”. A pesar del paso de los años, se ha respetado el ritual, tanto que en los años 80 el alcalde de la ciudad decidió ofrecer una vela a todos los espectadores de las gradas.

Enciende tu vela antes del inicio del espectáculo. Será la señal de tu presencia en un evento único en el mundo”.

 

Nada más abrir las puertas hemos subido corriendo por las gradas para coger un buen sitio. Hemos alquilado los cojines, un estilo a los que se usan en las plazas de toros, para sentarnos sobre las gradas de piedra. En las gradas hemos pagado 27,5 euros cada uno. Si pagas 53 te puedes sentar en unas sillas sobre las gradas (esto no merece mucho la pena) y así van subiendo los precios hasta estar en la platea.

 

En las gradas puedes comer, beber, hacer fotos e incluso grabar vídeo, además, antes de que empiece el espectáculo, hay incluso gente del público que se arranca a cantar algunas piezas. También pasan vendedores de bebidas que también venden DVD’s de la Ópera en cuestión.

 

Es una experiencia única. Se puede hacer algo pesado si no sabes italiano, pero la escenografía es impresionante y, por supuesto, el lugar en el que estás viendo la ópera, bajo el estrellado cielo veronés.

 

El atrezzo de cada una de las óperas lo mantienen antes de la representación, fuera de la Arena, así que te puedes hacer fotos junto al dragón de Turandot, las pirámides de Aida y demás. La escenografía es impresionante.

Más fotos de Turandot en VsiualizeUs

 

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