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Fuerteventura

Día 3 De Antigua a la Ampuyenta

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Un cielo azul emborregado con blancas y esponjosas nubes nos vigila desde lo alto. Volvemos a coger la guagua al aeropuerto y de allí nos vamos en el bus de cortesía de la compañía de alquiler de coche, Goldcar, a la oficina, donde esperamos una hora para poder llegar al mostrador de recepción y gestionar el trámite del alquiler, que ya previamente habíamos reservado online a través de la web ‘amigoauto.es’. Nos sale tres días a 33 € pagando aparte el depósito de gasolina y un seguro extra de ruedas, cristales, bajos,… Total 133 € con la opción de devolución del combustible que no consumas al ser menos de tres días el alquiler.

 

Tras el papeleo, ponemos rumbo a Antigua, antigua capital de la isla, pasando por el misterioso llano de Mafasca y vemos su iglesia. De ahí paramos en Valles de Ortega y alucinamos con el bien cuidado molino de viento tan característico de esta zona interior.

 

En la pequeña localidad de Tiscamanita se puede visitar otro molino temático, con guía y explicaciones, pagando previamente claro. Paramos en Tuineje y vemos su iglesia. Nos desviamos hacia Pájara y observamos los típicos balcones de madera canarios, además de la iglesia de la Virgen de la Regla con un pórtico de entrada inspirado en la cultura azteca, y un gato curioso que se subió a la imagen de la patrona en el altar.

 

Sin mucha demora, giramos hacia la costa para llegar a Ajuy, donde nos sorprende encontrar un sendero señalizado que discurre entre dunas fosilizadas, hornos de cal y cuevas naturales gigantescas horadadas por el fuerte oleaje del océano.

 

Alrededor de media hora se puede tardar en visitar esta zona. Pero el ver el atardecer escuchando el rugido del mar, no entiende de tiempo. En el pueblito de Ajuy, probamos el pescado fresco local: el burro y la chopa, de sabor intenso y carne blanda, junto con puntillitas de calamares y papas arrugás, y con el broche de una pedazo de porción de tarta de queso y arándanos casera, terminamos nuestro económico y sabroso almuerzo en la Jaula de Oro, nombre de este bar (menos de 30 € las dos con café y tres cañas).

 

Volvemos a Pájara para tomar la carretera hacia Betancuria, otro enclave que funcionó como capital durante bastante tiempo hasta que la gente empezó a irse de la ciudad debido a la falta de tierra fértil. Esta zona montañosa esconde miradores con unas vistas preciosas sobre la geografía, y puedes gozar de la compañía de cuervos negros y ardillas morunas, que comen de tu mano rápidamente.

 

Parar en la localidad entre palmerales de Vega de Río Palma, con una ermita de peregrinación donde se guarda la imagen de la patrona de Fuerteventura, la Virgen de la Peña. Finalmente, Betancuria, pueblo de 500 habitantes muy bien conservado, blanco, cuidado y limpio, con su iglesia, convento, museos, tiendecitas de artesanía,… muy gracioso e ideal para pasear entre sus casas típicas insulares. Es una villa histórica y pintoresca que no podemos dejar de visitar.

 

La montaña nos ofrece otro mirador, el de Morro Veloso, pero eran más de las 18 horas y ya estaba cerrado. Seguimos ya anocheciendo hasta La Ampuyenta para ver su iglesia de San Pedro de Alcántara, blanca y de doble muralla normanda. Volvemos a Antigua para tomar la carretera hacia la costa este, destino Caleta de Fuste.

100 kilómetros recorridos. Llegada al estudio a las 19 horas.

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