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Dublín y alrededores

Día 3 Glendalough-Bray

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Descansados, desayunamos fuerte en el albergue llevándonos alguna que otra provisión para el largo camino, pues hoy nos toca contacto directo con la madre natura, una ruta senderista por el propio valle.

 

Tenemos varias opciones que dependerán del tiempo disponible y de la dificultad del camino.  Al levantarnos temprano, evitaremos que nos golpee el sol del mediodía en la mayor parte del recorrido puesto que, aunque estemos en Irlanda, de vez en cuando el astro se asoma sin piedad.

 

Para nuestras fuerzas, tiempo y energía, elegiremos un itinerario de 10 kms de longitud, un paseo de tres horas por el valle que nos permitirá descubrir el encanto de sendos lagos, Lower y Upper Lake, los restos del poblado minero, y de la espectacular panorámica desde lo alto del valle.

 

De todas formas, en el mismo Centro de Visitantes de Glendalough se encuentra el Punto de Información del Parque Nacional que nos proporcionará folletos y mapas para movernos a nuestro aire según las expectativas de cada cual. Podremos aprovechar y parar un rato al final de la ruta en el monasterio de Glendalough para conocer algo de su historia.

 

Habiendo disfrutado de tal escenario natural, volvemos al albergue para recoger nuestras pertenencias y nos encaminamos rumbo a la parada de autobús de la compañía de St. Kevins Bus Service, para coger el de las 16:30h en dirección al pueblo costero de Bray. Hay otro autobús que parte un poco más tarde, sobre las 17:40h. El billete cuesta entre 9 y 13 euros, y es preferible estar con antelación para comprarlo puesto que suele haber bastante gente esperando este transporte. Véase que por la naturaleza del entorno es difícil la comunicación entre otros pueblos y el valle, luego el autobús se alza como un servicio público casi imprescindible para locales y turistas.

 

Tras un rato, nos apearemos en Bray, ciudad a tan solo 25 kilómetros de Dublín, que goza de una ubicación inigualable con una espectacular playa de un kilómetro y medio de extensión. Nos dirigimos directamente a nuestro alojamiento, Ulises Guest House, que en esta ocasión es una casa de huéspedes, lo que se conoce como un Bed & Breakfast, un lugar donde pernoctar y desayunar en un ambiente más cercano y discreto, sin la multitud de los albergues, y con la comodidad de unas calidades similares a las de un hotel.

 

En concreto, esta antigua casa se encuentra a cinco minutos a pie desde la estación de tren y de autobuses de Bray, en pleno paseo marítimo, y con vistas al mar desde muchas de las habitaciones. La noche nos sale 70 €, habitación doble, baño dentro, desayuno y un trato exquisito, lo que te permite conocer más a fondo el modo de vida de los irlandeses, sus costumbres y hábitos, en rasgos generales.

 

Con aires renovados por la brisa marina, nos aventuramos a la búsqueda y captura de un restaurante para la cena. Obviamente, el pescado es el fuerte de este pueblo, pero también encontramos cocina italiana, cómo no, china, india y comida rápida. Para gustos, colores, y para elegir, pues esta guía de restaurantes.

 

 

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