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Peloponeso e Islas Griegas

Día 7 Kusadasi-Patmos

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A las 07:00 de la mañana llegamos a Kusadasi (Turquía) aquí contratamos la excursión para ver Éfeso y la casa de la Virgen María.

 

 

 

Primero nos llevan en autobús a ver la casa de la Virgen María. Según nos explica la guía, aquí trajo San Juan a la Virgen después de la muerte de Jesús. Sobre las ruinas de la casa original se ha levantado la nueva, que se puede visitar fugazmente tras esperar bastante cola. Hasta el papa Benedicto XVI ha estado aquí.

 

En el entorno de la casa hay tres fuentes de las que, según la tradición, hay que beber para tener salud, dinero y amor. Hay muchas personas que llevan botellas para llevarse el agua, pero si no tienes una a mano no te preocupes, en el entorno hay decenas de puestos ambulantes en los que venden todo tipo de merchandising religioso, recipientes para el agua, rosarios… Todo lo que te puedas imaginar.

 

Pasada la fuente hay un muro en el que hay numeroso papeles anudados. En ellos la gente pone sus peticiones o deseos y los deja atados. En el caso de que se atiendan sus plegarias deben volver a dar gracias.

 

Antes de irnos damos un paseo por las tiendas de la zona. Aquí destacan las joyas de plata, eso sí, como siempre, no hay que quedarse con el primer precio.

 

 

Después partimos hacia Éfeso. En esta zona siempre hace un especial calor, así que hay que ir preparado. Uno de los principales de este enclave es la biblioteca de Celso, cuya fachada se conserva bastante bien. También nos explicaron las conexiones ocultas con los prostíbulos de la zona y el significado del amuleto azul que se ve por toda Grecia y que simboliza el ojo de la Medusa que repele los malos deseos que otros proyectan sobre nosotros.

 

 

Tras la explicación del recinto arqueológico, y antes de llegar al barco, nos llevan a una fábrica de chaquetas de cuero.

 

A las 16:00 llegamos a Patmos, donde se visita el monasterio de San Juan y la Gruta del Apocalipsis. Lo hacemos sin excursión. Al salir del barco los taxistas te “persiguen” ofreciéndose a llevarte a los sitios turísticos. No hay que aceptar la primera propuesta, que suele ser cara, si dices que no te van rebajando el precio. Aún así, saliendo del barco a mano derecha hay un autobús urbano que te lleva hasta el monasterio y la cueva del Apocalipsis. Sale muy barato y el guía te va indicando los sitios turísticos. Eso sí, tiene un horario muy estricto. Nosotros tuvimos que esperar una hora y en punto salimos.

 

Desde la parte alta de la isla hay unas vistas impresionantes de la zona del puerto. El monasterio es bastante curioso. La cueva del Apocalipsis es la cueva en la que San Juan escribió el Apocalipsis. Según nos contaron, en esta cueva hay una roca sobre la que el santo apoyaba la cabeza para dormir y que conserva la forma desgastada. Además, dicen que Dios le inspiraba a través de una de las rajas de la roca.

 

 

La cueva está custodiada por un monje, no demasiado agradable, que vigila para que nadie toque nada dentro de esta minúscula caverna. Después de ver la cueva, volvemos al barco en el bus.

 

Hoy toca noche griega. Piden a los pasajeros que, en la medida de lo posible, acudan al comedor vestidos de blanco y azul. Después de la cena, la tripulación ofrece un espectáculo griego en el que muestran los bailes tradicionales. En la discoteca hoy hay karaoke.

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