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SOCIAL

Cuatro días en coche por Cantabria

Día 3 Santoña-Laredo-Rasines

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Otro día soleado nos anima a abandonar nuestro centro de operaciones en Cortiguera, y a marcharnos hacia el este. Esta vez, nuestra primera parada es en Puente Viesgo, pueblo tranquilo conocido por su balneario, su preciosa iglesia de San Miguel decorada con muchas gárgolas, y cómo no, sus famosas cuevas paleolíticas: El Castillo, La Pasiega, Las Chimeneas y Las Monedas, todas ellas declaradas Bienes de Interés Cultural.

 

Tras un breve paseo y descubrir que aquí mismo comienza una de las rutas de la vía verde, nos dirigimos hacia Liérganes, que fue la sorpresa del día. Esta localidad conserva un magnífico casco histórico repleto de casas blasonadas, además de dos de los palacios más importantes de toda Cantabria, el de Elsedo y el de La Rañada, un bello puente empedrado bajo el que se cobija la estatua del hombre-pez y un molino de agua.

 

Descubrimos también que nuestro político socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba es de la zona, de Solares, a poco más de 5 kilómetros de Liérganes (de hecho en Liérganes está el barrio de Rubalcaba con muchas propiedades, tipo palacetes y casonas).

 

Con idea de comer en un pueblo de costa, nos vamos hacia Santoña, parándonos antes en sus marismas, donde se puede observar numerosas aves que hacen una parada aquí en su paso hacia África.

 

Ya en Santoña, tras tapear con cierta dificultad porque todos los lugareños parecían comer el día primero de año en las calles, disfrutamos de la tranquilidad incomparable de sus playas, cálidas, su mar en calma, el romper de las tímidas olas contra esa arena tan sumamente transparente… Una pasada el paseo marítimo donde sólo se atisba el cielo y el mar. Con el coche intentamos llegar a la fortaleza que está incrustada en la montaña.

 

Tras un rato, dejamos Santoña, con sus ricas y conocidas anchoas, y nos vamos a Laredo, otro punto turístico fuerte de la costa cántabra. Aparcamos cerca del casco antiguo, y subimos a pie la montaña, paseando por sus callejas, viendo su iglesia y llegando hasta su castillo. Optamos por subir un poco más hasta los miradores, y no nos defrauda  lo que nos encontramos: unas vistas espectaculares de de toda la ciudad junto con su larguísima playa de La Salvé, de casi cinco kilómetros, la de mayor extensión de todo el litoral cántabro.

 

Finalmente cogemos el coche por última vez para quedarnos a pasar la noche en la pequeña localidad de Rasines, a pocos kilómetros de Laredo, en la posada La Mies, que por 40 € tienes una habitación doble completa en un sitio bastante apañado.

 

Si quieres puedes desayunar pan y mermelada caseros por 4 euros por persona. La familia que lleva el alojamiento es súper amable y servicial. Nos indican lo que poder visitar el día siguiente, y así, hablando con los lugareños, aprendemos de sus costumbres, sus hábitos y su cultura, trazando nuestra aventura para mañana.

 

Hoy hemos recorrido 130 kilómetros

 

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