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7 días para descubrir Bruselas, Paris y Amsterdam

Día 6. Zaanse Schans

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Dejamos Charleroi y nos instalamos en Bruselas que se convertirá, a partir de ahora, en nuestra base de operaciones. Como siempre en este país, nos moveremos en tren entre las dos ciudades. Nos alojamos en el hotel Max, antiguo President Nord,  que está a 10 minutos andando de la estación y otro tanto del centro de la ciudad.

 

Después de instalarnos ponemos rumbo a Amsterdam que se encuentra a una hora y media. Al llegar allí compramos los billetes para Zaanse Schans. Lo más aconsejable, si no hablas holandés, es llevar el nombre escrito en un papel para evitar problemas a la hora de pedir los billetes que tendrás que comprar de ida y vuelta porque en este pueblo no hay taquilla, aunque sí máquinas expendedoras.

Para encontrar las taquillas lo mejor es preguntar en los mostradores amarillos de información.

 

De la estación de Amsterdam a este pueblo me parece que había unas 4 estaciones antes de llegar pero lo mejor es estar atento a las paradas ya que este tren para en todas.

 

Nada más salir del tren, tienes que cruzar la calle hacia la derecha, bajar toda la calle y al final, justo donde está la fábrica de chocolate, giras a la izquierda y verás el primer molino. Sigues recto, cruzas el puente y giras a la derecha, a unos 200 metros a la izquierda encuentras la entrada al pueblo de Zaanse Schans. Las vistas desde el puente ya son espectaculares.

 

Ya entrando en el pueblo, es posible visitar los molinos. Nosotros vimos el molino en el que se fabricaban los tintes. Puedes subir hasta arriba y ver las entrañas de la construcción. Además hay paneles informativos. Muy interesante.

 

Si cruzamos el río y vamos a la derecha nos encontramos la fábrica artesanal de queso, en la que te enseñan como lo fabricaban antes y también los venden. Aquí puedes comprar algún bocadillo y unos helados que están riquísimos. Por la parte de atrás está la granja. Las cabras, que se asoman por encima de la valla para que les des de comer aunque hay carteles advirtiendo de que no lo hagas, las gallinas que picotean entre los pies de los turistas… Además también hay aperos decorando el jardín con los que te puedes fotografiar.

 

Si desde la parte de atrás giras a la izquierda y cruzas el pequeño puente llegas a otra cabaña en la que venden zuecos de madera. Al entrar puedes ver una muestra de calzado bastante curiosa.

Ya dentro hacen una demostración de cómo se fabrican y venden cantidad de zuecos de todos los tamaños y colores además de otros souvenirs.

 

Si vas temprano y te sobra tiempo para la tarde, alrededor de este pueblo y muy cerquita hay otros cuantos mas también típicos de allí donde verás a las chicas con el típico traje holandés.

 

Después de ver Zaanse Schans volvemos a Amsterdam. Muy cerca de la estación puedes visitar el Barrio Rojo, en el que lo más llamativo es encontrar a las prostitutas en escaparates ofreciendo sus servicios. Eso sí, no les hagas fotos porque en seguida tendrás al macara de turno llamándote la atención.

 

Después puedes bajar hasta la plaza central o bien coger los barcos turísticos que hacen el recorrido por todo el canal y así aprovechas y ves de cerca los barcos donde vive la gente, son verdaderas casas flotantes.

 

Nosotros no tuvimos tiempo de ver mucho más, pero en Amsterdam no te puedes perder el Museo Van Gogh y La casa de Ana Frank, eso sí,  si la quieres visitar tendrás unas colas impresionantes.

 

Para conocer la ciudad tienes que estar allí al menos un par de días. Si vas solo para medio día, como era nuestro caso, lo mejor es recurrir al bus turístico y hacerte una idea, muy por encima, de lo que es Amsterdam.

 

Si te gusta la bicicleta alquila una que las hay cerca de la estación y así te ahorras el autobús y vas a tu aire aunque te perderás las explicaciones de la audioguía, para ir en bicicleta hay carril bici.

 

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